INTRODUCCIÓN: lo siguiente fue escrito en fecha, 17 de Junio del 2010.
Previamente: Llegué a Bogotá, con una sola y única intención, ver a The Killers en concierto, quería dejar atrás todo lo malo que había pensado y pasado, sólo quería disfrutar el momento. Allí después de superar varios miedos, conocí a Daniel, Raguá, David, Lisa y a otra multitud de personajes que se quedarían conmigo en esos días.
¿Nunca se han despertado con una sonrisa en la cara? ¿Nunca han dejado de sentirse extraños cuando eres un forastero? Pues el 14 de Noviembre, yo lo hice.
Despertar ese 14 de Noviembre fue muy extraño, tal como lo haría un hombre en tierra extraña, la cortina de la ventana era un asco pero, me emocionaba recibir la luz del sol en otro lugar; en primera me levanto ”I’m coming out of my cage, and i’ve been doing just fine, gotta gotta be down, because I want it all…” resulta que el celular que me dejó en mi posesión David repicaba de esa forma, -la que casualmente es mi canción preferida y la de él también- no hablamos mucho, porque me dijo que me llamaría luego, es por eso que fui a desayunar solo al hotel, -y la que sería mi única comida en el Radisson, hotel al que yo no quería ir pero, así decidió mi madre- fui de paseo a un centro comercial que estaba cerca con la esperanza de oír de nuevo el: ”I’m coming out of my cage, and i’ve been doing just fine, gotta gotta be down, because I want it all…” cuando por fin sonó, no era David, era Daniel, -porque me enseñaría la ciudad- me dio una dirección y de una decidí regresar al hotel para volver a cometer la locura de montarme en un taxi y alejarme.
Una cosa que todos deberían saber es que siempre me pierdo, y esta vez no sería la excepción, le dí la dirección al buen amigo taxista y termine muy lejos de donde tenía que encontrarme con Daniel, ¿solución? ir a un centro en línea, y una vez mas el buen Raguá me rescató. Luego de encontrarnos con Daniel, Fernando, y Esteban (Paniagua, el que me costaba entender) fuimos a comer, terminé probando el Ajiaco y conociendo Bogotá como me gusta conocer, caminando, viviendo como si fuera uno mas de sus ciudadanos, cada paso que daba, era como sentirme en casa.
Daniel no resulto tan mala persona, y sí, si era guía turístico amateur después de todo, fui a los museos, tomé café de Juan Valdez, viví algo tan normal como emocionante a la vez; algo pasaba con Bogotá, ya no era esa ciudad nada atrayente que tenía entendido era, comenzaba a gustarme, era su cultura, su arquitectura, sus costumbres, su gente, algo que iba mas allá de mi entendimiento.
DE CÓMO CONOCÍ A CARO.
Antes todo eso había un plan de desconocía por completo, Raguá, Daniel, Esteban y Fernando, irían al aeropuerto a esperar a que The Killers llegase, yo no estaba preparado para eso pero, tenía que ir, de esa locura recuerdo dos cosas; la primera, cantar y discutir canciones de TK con ellos en medio de un bus, cosa que me gustó, nunca lo había podido hacer y lo disfruté; la segunda y la verdad no sé si fue por mi o por puro despiste de ellos, nos pasamos de parada, y allí me vieron a mi, corriendo por las vías en medio de un frío tan matador como “For reason unknown” hacia el aeropuerto “El Dorado”, no puedo decir que esa experiencia no me gustó porque en realidad ME ENCANTÓ, era un groupie, corría con unos amigos hacia el grupo que me había llevado hasta ellos. ¿Casualidad? no lo sé.
Esperando en el aeropuerto, me di cuenta que no tenía nada que me firmaran, absolutamente nada y había otro que tampoco tenía, ese era Daniel, desesperados fuimos al aeropuerto a comprar unos cds, y un par de sharpies, él me permitió regalarselo y así le pagaba la guía por la ciudad. Estabamos listos, sólo faltaba que el grupo llegara, en una de esas conocí a Caro, la hermana menor de David. Con Caro la historia era similar que con su hermano, ella me había contactado por una de esas redes sociales y siempre me escribió cosas bonitas, resultó que ella era una gran persona, llena de emociones, de ánimos, de cuidados, ella es y sera siempre una de esas personas que conoces y te dejan un buen sabor.
Con Caro y Daniel viví esa experiencia de esperar a The Killers en el aeropuerto, estábamos hombro a hombro, como si ya estuviera decidido que así los teníamos que ver, una experiencia que no puedo evitar recordar, porque son ese tipo de cosas tan infantiles quizás, tan fuera de lo común pero, que te marcan para siempre, las que siempre extraño. The Killers no apareció, pero ninguno estaba decepcionado, todos sabíamos que los veríamos al día siguiente, -o eso pensaba yo- ya era tarde, nadie había comido nada y decidimos regresar, bajo una sospecha todos me dieron sus cosas de The Killers para que las guardara, yo iría a casa de Raguá a esperar un taxi porque la gran fiesta del concierto comenzaba en horas, Danielse fue a su casa, y me pidió que lo recogiera en unas horas y yo tomé curso a mi hotel, tenía que ducharme y vestirme, en minutos me iba en un bus al lugar del concierto acompañado por unas personas que poco a poco comenzaba a conocer, con personas que se habían tomado el tiempo para buscarme cuando estaba perdido, con personas que sólo querían verme despues de largas conversaciones por internet, esas personas con las que me encontré sin querer en el transcurso de mi vida.
Pero al llegar al hotel, y tras una previa sospecha de Raguá de que TK, se quedaría en mi hotel, vi una furgoneta blanca muy extraña, baje rápidamente del taxi amarillo como el de las películas, y dejé todas las cosas que esas personas me habían dado por si acaso, y allí, sentado en una de las mesas del buffet donde hacía horas había comido yo, estaba Mark Stoermer el bajista de The Killers.
CONTINUARÁ.
1x10: El del flashback: Un 15 de Noviembre (Parte III)
1x11: El del flashback: Un 16 de Noviembre (Parte IV)
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